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Resulta que la TV no destruye a mi hijo

Como producto del campamento, siempre he asumido saber mucho acerca de los niños, desarrollo de la juventud, y, bueno, la paternidad. Pero entonces sucedió, me convertí un padre. Al igual que la mayoría de los padres por primera vez, entré en la experiencia con las teorías ingenuas sobre casi todo. Las ideas de Richard Louv, Michael Thompson, y Wendy Mogul bailaban en mi cabeza; mi hijo estaría conectado a la naturaleza, si se raspa la rodilla no sería una crisis épica, la TV no ​​iba a ser su niñera y su tiempo no serían consumido con actividades estructuradas y horarios estrictamente supervisados​​.

Pasaron cinco años rápido, cinco años de dos padres que trabajan, hacen malabares con el cuidado de un hijo, el preescolar, las clases de natación, y programar viajes. A eso se añade el hecho de que en realidad estamos viviendo en el siglo 21 en el que hay tarjetas electrónicas, libros electrónicos, correo electrónico… todo electrónico. Y bueno, la verdad es esta: mi hijo ve la televisión y también sabe cómo manejar un iPad. Hubo un momento durante el invierno pasado, en el que los horarios se superponen y él estaba asistiendo a preescolar, fútbol, baloncesto, clases de natación y todo dentro de la misma semana. Así que la primera vez que raspó la rodilla, yo estaba dispuesta a llamar para un puente aéreo para el hospital local.

Y aunque estoy seguro de que él pasa más tiempo al aire libre y menos tiempo pegado a una pantalla que el promedio de niños de 5 años en los Estados Unidos, me encuentro tratando de justificar mi decisión cuando digo "sí" a la TV o al iPad, como si Richard Louv estuviese de pie en la habitación conmigo. Luego tuve un momento en el que me di cuenta de que todo iba a estar bien. Yo creo que he sido capaz de encontrar el equilibrio entre el mundo electrónico en el que vivimos y la conexión con el exterior que yo quiero que mi hijo tenga.

Mientras asistía a un evento en su preescolar, vi a mi hijo jugando bajo las ramas de un árbol gigante con otros tres niños, sin ningún muñeco. Los palos eran sus juguetes. Ellos habían creado su propia historia, sus propias reglas y su propio mundo. A través de las ramas del árbol, el mundo había sido creado por este grupo de 4 y 5 años de edad y que no necesitaban adultos.

Jugaron todo el día en ese rincón boscoso de la escuela. Cuando me senté y observé desde la distancia, me sonrió con orgullo, sabiendo que esto era "eso" por lo que habíamos estado luchando. Estaban jugando puro y simple, sin adultos que dirijan o estructuren sus actividades, y sin electrónica rellenando los espacios para ellos. Resulta que yo no había destruido la joven mente de mi hijo con la televisión.

Estaba pensando en que hacer "nada" está bien. A pesar de que existe una presión no escrita para estructurar la vida de nuestros niños, para que sea el mejor de la clase o esté en el mejor en el equipo, también es necesario que haya un equilibrio de tiempo no estructurado. Porque no hacer nada permite abrir las puertas de la creatividad y la imaginación, y con esto, la mente de los niños. Tubos de toallas de papel se convierten en pistas de canicas, cajas de cartón se convierten en la base de fuertes y el espacio debajo de un árbol de cedro se convierte en una casa de familia.

Ser padres no es una ciencia perfecta y ningún padre es perfecto. Pero como todo en la vida, siempre debemos esforzamos por hallar el equilibrio y es nuestro papel ayudar a nuestros niños a encontrarlo. Así, mientras que mi hijo aprenda la disciplina y el espíritu deportivo a través de los deportes de equipo, también aprenderá a resolver problemas y colaborar a través del juego no estructurado y libre. El valor del juego libre de alguna manera se ha perdido en este mundo electrónico, pero sigue siendo igual de importante en el desarrollo del niño del siglo 21.

Ser libre. El juego no estructurado permite el desarrollo de la creatividad, la imaginación, la visión, el pensamiento independiente, la colaboración con sus compañeros y mucho más. Estas son las cualidades que queremos desarrollar en nuestros niños. Así que la próxima vez que tu hijo diga "estoy aburrido", desafíate a ti mismo a no encenderle la televisión o entregarlos al iPad, Yo sé que lo haré. Déjalo salir o dale una caja de cartón… luego aléjate y espera a que la magia comience.

Post escrito por: Katie Johnson, directora de American Camp Association.

Publicado en: American Camp Association.
Traducido por: Campamento Mi Guarimba.

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