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Guías: viviendo una “experiencia sin igual”

Los veranos, esa mágica época que todo aquel que trabaja en campamento espera con ansias, nos regala cada año alegrías, aprendizajes y sobre todo en Mi Guarimba, una frase que nos identifica: una experiencia sin igual.

Durante el campamento levantarse temprano en las mañanas no es un problema ni se hace difícil, porque sabes que te encontrarás la sonrisa de unos pequeños niños ansiosos por ver qué les depara este nuevo día, y tú como parte del staff, estás a la expectativa de qué vas a “aprender enseñando”, como describe nuestro guía Jhoy Ribera.


Y es que los guías, coordinadores y directores de Mi Guarimba desde la primera vez que trabajamos nos tatuamos el arbolito en el corazón, ese que nos mueve y nos hace dar lo mejor de sí, entregando hasta lo último en nuestras temporadas.

Deseamos que el verano no termine y nos ataca ese “campsick” que todos detestamos, hasta que llega ese momento en el que nos damos cuenta que más temprano que tarde volveremos, y entonces pensamos en ¿qué me dejó el campamento este año?... y con esto vamos creciendo…

“Fue un verano increíble, aprendí que para crecer hay que arriesgarse y salir del área de confort, que hay que lanzarse y confiar en lo que uno es como persona y en lo que uno sabe”, dice nuestra guía Cami Macero.

Muchas veces además de usar las manos que nos brindan nuestros compañeros, tenemos a esos ‘coordis’ que nos acompañan y velan por nosotros en cada paso. “Ellos me brindaron las herramientas para crecer día a día como guía, y junto a mis compañeros rescaté muchas cosas que no sabia”, nos cuenta Luigi García, quien espera el próximo año para “dar el máximo en todos los aspectos que pueda mejorar.”

“Este año pude encontrar no sólo un equipo de trabajo, sino una familia la cual se preocupaba por todos, estaban pendientes de ayudarte para que tu juego o actividad saliera mejor y terminara siendo mágica” comenta Fran Cedeño. “Además estuvo lleno de muchas responsabilidades las cuales acepté sin pensar, esas personitas que me ayudaron afrontar esos retos, quienes mediante sus consejos y ‘jalones de orejas’ me hacían mejorar” asegura.

Isa Bonnet, por primera vez trabajó este año, siendo sub guía, una persona vital en nuestras temporadas, expresa que “experiencia, diversión, amistad, familia, responsabilidad… tantas palabras podrían describir lo que fue para mi el campamento, pero ninguna sería suficiente. Conocí personas que me hicieron crecer, aprendí con ellos y de ellos. Trabajé también por primera vez con niños, y nunca pensé que uno podía aprender tanto de ellos, me dejaron con las ganas de volver el año que viene para seguir creciendo como persona a pesar de los momentos difíciles que uno puede tener durante las temporadas, para seguir creciendo divirtiéndome y viviendo una experiencia única.”

“Saber que un niño siente la confianza en ti para contar sus inquietudes y a la vez llorar su último día porque quizás ya no te verá, son experiencias que te hacen un guía ejemplar y te dan a entender que haces tu trabajo con amor, con el mismo amor que puedes estar pendiente de unos guías, que quizás puedan necesitar tu ayuda”, dice nuestro guía modelo David Pi.

Si bien los guías vivimos el verano de distintas maneras, el objetivo siempre será el mismo: brindarle felicidad a los niños y el mejor campamento de sus vidas. Es por eso que sobran las palabras y siempre tendremos mucho que decir al respecto. “La sonrisa de un niño como consecuencia de tus actos me llenó bastante porque es saber que estoy haciendo mi trabajo con amor”, nos dijo la guía Melanie Velasco.

Lo que sí es realmente seguro es que esperaremos volver el próximo año para ir con todo a conquistar el corazón de nuestros niños y seguir regalando esas sonrisas porque esta es “la mejor vida que alguien pudiese querer, junto con una familia genial que cuentas los días por volverlos a ver y seguir aprendiendo y enseñando todo lo que puedas dar”, son las palabras que nos regala nuestro guía Álex Ramírez para finalizar este artículo.

Como guías, mientras esperamos reencontrarnos con los niños, debemos seguir creciendo y adquiriendo nuevas herramientas.

¡Nos vemos en 2015!

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